La habilidad de comunicarnos efectivamente con clientes, colegas, colaboradores, proveedores, compañeros o superiores es esencial. Sea cual sea el ámbito en el que trabajemos, la comunicación es esencial. Por eso hoy quiero compartir contigo las siete habilidades comunicativas más importantes que necesitamos tener y desarrollar a la hora de comunicarnos de manera efectiva para construir relaciones profesionales y personales amenas y honestas.

 Escuchar

Ser bueno escuchando es una de las habilidades esenciales y más potentes de cualquier buen comunicador. A ninguno de nosotros nos gusta hablar con alguien que dice su parte y no se toma tiempo para escucharnos, ¿verdad? O con alguien a quien mientras le hablas está mirando su teléfono o tomando notas de algo que acaba de recordar. ¿Y cómo nos sentimos cuando nuestro interlocutor nos interrumpe cada dos minutos o se adelanta e intenta completar nuestras frases? ¿Incómodos? ¿Faltos de atención? ¿Sin importancia? ¿Sentimos que lo que decimos no es relevante? Esto mismo pueden sentir nuestros interlocutores si no prestamos atención a nuestras habilidades comunicativas.

Para lograr esto, lo mejor que podemos hacer es practicar y cultivar la escucha activa. Este tipo de escucha implica poner atención a lo que la otra persona está diciendo, hacer preguntas clarificadoras para corroborar que lo que estamos escuchando es lo que la otra persona dijo y usar el parafraseo.

 

Comunicación no Verbal

Además de la palabra hablada, el lenguaje corporal, el contacto visual, los movimientos de nuestras manos, el tono de voz o el volumen de esta, ponen color al mensaje que intentamos expresar.

Una postura que expresa interés (de apertura, con los brazos distendidos, las piernas relajadas y el torso orientado hacia nuestro interlocutor) y un tono de voz amable transmiten seguridad a la otra persona y nos muestra como alguien accesible, lo que animará a las personas a mantener una comunicación abierta y sincera con nosotros.

  

Claridad y precisión

Una buena comunicación incluye también decir lo justo y necesario, es decir, ni mucho, ni muy poco. En los ámbitos profesionales, en los que a veces un resultado depende de lo que se haya entendido (mejor dicho, interpretado), o en el que una persona debe obrar de mensajero entre las distintas partes que componen la empresa -o entre ésta y los clientes- la importancia de usar la menor cantidad de palabras posibles y de decir las cosas de manera clara y directa es mayúscula. Esto evitará vueltas, confusiones y malentendidos. Y por supuesto, si algo no quedó claro, nada más mágico que preguntar.

 

Empatía

Siempre es importante ponerse en los zapatos del otro para comprender sus necesidades y motivaciones.  Esto nos servirá también para entender el contexto en el que se desarrolla nuestro acto comunicativo.

  

Respeto

La gente se sentirá más a gusto hablando con nosotros si mostramos o transmitimos respeto por ellos y por sus ideas. Pequeñas acciones como escuchar activamente a la persona, responder desde el interés, establecer contacto visual o evitar distracciones harán sentir a nuestro interlocutor apreciado. Con lo que respecta a sus ideas, aunque no estemos de acuerdo con ellas, la habilidad de manifestar nuestro desacuerdo desde la honestidad y el respeto es clave para una buena relación profesional.

Entender y respetar otros puntos de vista es uno de los cimientos más fuertes de una buena comunicación. Desde la apertura, que incluye flexibilidad en el entendimiento, honestidad, una mentalidad abierta y estar dispuesto a debatir en vez de discutir podemos crear grandes conversaciones y, por supuesto, grandes relaciones.

  

Confianza

Es importante tener confianza en uno mismo y en nuestros interlocutores para generar interacciones amenas. La confianza va de la mano de la confiabilidad y de la sinceridad, y estas se construyen a partir de nuestras acciones, como, por ejemplo, cumplir las promesas hechas, asumir nuestros compromisos, ser genuinos y ser honestos.

 

Saber dar y recibir feedback

Comentar los aciertos y elogiar honestamente a las personas en vez de centrarnos únicamente en los errores es el paso número uno para saber dar feedback; comprender que los comentarios recibidos nos sirven para aprender y mejorar nuestros resultados es el paso número para saber recibirlo.

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